Cuando se trata de nuestra salud, hay una búsqueda interminable por perfección, raramente nos contentamos con nuestra apariencia y cómo nos sentimos. Siempre podríamos perder una libra extra o dos. Sería bueno deslizarse en un vestido de un tamaño un poco más pequeño. ¿Quién necesita un abdomen chato cuando podrías tener una tabla de lavar? ¿Y quién quiere estar enfermo? Seriamente. ¿Cómo podemos modificar nuestra dieta para evitar todas las enfermedades potenciales? ¿Qué otras vitaminas podemos agregar a nuestra colección? ¿Qué otros avances científicos están a la vista que optimizarán mi rendimiento?

Seamos sinceros. La fuente de la juventud parece refrescante, ¿verdad? Nos encantaría llegar en un estado de perfecta salud en todos los sentidos. Es casi como si estuviéramos diseñados para eso; y lo estamos. Verás, incluso si obtuviéramos con éxito un cierto nivel de perfecta salud, algún día, tú y yo, junto con todos los demás, sean sanos o no, moriremos.

¿No es deprimente? ¿Alguien motivado para hacer ejercicio ahora? No, tampoco yo, pero hay buenas noticias, en serio, hay realmente buenas noticias en todo este lío.

Aquí está lo obvio: tú y yo tenemos cuerpos. Pero lo que quizás no sepas (para ser sincero puede que tampoco lo creas) es que para aquellos de nosotros que estamos EN Cristo, algún día tú y yo tendremos cuerpos nuevos. De hecho, estos nuevos cuerpos serán perfectos más allá de lo que podemos comprender.

¡No habrá más enfermedades! ¡No más muerte!

Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir.” Apocalipsis 21:4

¿Puedes siquiera imaginarlo? ¿Qué gurú de la salud no querría jactarse de esas afirmaciones? Pero no importa cuántas estrategias de salud y acondicionamiento físico intentes implementar, nunca evitarás la muerte ni un simple resfrío.

¿Cómo serán estos cuerpos “perfectos” de todos modos?

Bueno, tenemos un vistazo de eso aquí:

Tal vez alguien pregunte: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo vendrán?… Así sucederá también con la resurrección de los muertos. Lo que se siembra en corrupción resucita en incorrupción; lo que se siembra en oprobio resucita en gloria; lo que se siembra en debilidad resucita en poder; se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, también hay un cuerpo espiritual… Porque lo corruptible tiene que revestirse de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad.” 1 Corintios 15:35, 15:42-44, 15:53

Incorrupción. Gloria. Poder. Espiritual. Inmortalidad.

¿Cómo suena esa descripción? No está mal, ¿eh?

Y aquí están las buenas noticias, para alcanzar este cuerpo perfecto no necesitarás hacer sentadillas adicionales, no necesitarás disminuir tu ingesta calórica, ni siquiera necesitarás aumentar tu intensidad en la máquina elíptica, no necesitarás hacer nada. Bueno, en realidad, no puedes hacer nada, confía en Jesús, eso es todo.

En la industria de la salud y el ejercicio encuentro promesas vacías y engañosas casi todos los días. Come esto, no comas eso, ejercita más, ejercita menos. Los gurús en salud y fel ejercicio dirán casi cualquier cosa para obtener su negocio (“¡resultados garantizados!”). Sin embargo, irónicamente, la única garantía es que un cuerpo perfectamente sano no se puede lograr en esta vida.

No pierdas la esperanza, entrena tu cuerpo con un objetivo hacia la salud sin nunca perder la perspectiva. Ese cuerpo perfecto con el que has estado soñando, puedes tenerlo, el mundo puede prometerlo, pero es Jesús quien lo hace realidad.

“Rechaza las leyendas profanas y otros mitos semejantes. Más bien, ejercítate en la piedad, pues aunque el ejercicio físico trae algún provecho, la piedad es útil para todo, ya que incluye una promesa no solo para la vida presente, sino también para la venidera.” 1 Timoteo 4:7-8


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