CREENCIA

Lo que crees sobre tu salud en última instancia, influirá en lo saludable o enfermo que te vuelvas. Nuestra fe en información falsa o engañosa finalmente será nuestra perdición. Discernir la verdad en medio de un ciclo interminable de tendencias de salud y una investigación deficiente puede ser un verdadero desafío. ¿Quién puede mantenerse al día con la avalancha de información? El pensamiento correcto produce el hacer lo correcto y hay mucho en que pensar, por eso, lo que creas será uno de los activos más valiosos en tu viaje hacia una vida saludable.

¿Cuál es tu motivación?

¿Qué te motiva a trabajar por una vida saludable? ¿Estás motivado por razones estéticas (por ejemplo: perder la barriga, dar forma a tus brazos, etc.)? ¿Simplemente intentas superar algún problema de salud que enfrentas actualmente (por ejemplo: diabetes, hipertensión, etc.)? Si bien estos son excelentes factores de motivación, hay un factor que creo que supera a todos los demás; la verdad de que Dios creó tu cuerpo. Sí, tu cuerpo es un regalo de Dios, y tú eres un administrador temporal. Tú y yo hemos sido confiados con el cuidado y mantenimiento de lo que Dios nos ha dado por medio de la Gracia. ¿Has estado cuidando tu regalo? Un pequeño paso es simplemente hacer el esfuerzo de comenzar cada día orando para que Dios sea glorificado en cómo usa tu cuerpo, que tu motivación para lograr una vida sana sea Su placer y el tuyo.

¿Cómo respondes al estrés?

El estrés y la ansiedad son obstáculos importantes para la salud que las personas suelen encontrar. El estrés y la ansiedad crónica tienden a mermar los niveles de serotonina (un neurotransmisor que regula el estado de ánimo). Los niveles bajos de serotonina no solo causan depresión, sino que también pueden desencadenar antojos de dulces y otros alimentos. El estrés, ya sea fisiológico o psicológico, obstaculizará el control del peso al liberar las llamadas “hormonas del estrés” (es decir, adrenalina), para preparar al cuerpo para sobrellevar el estrés. Investigaciones han demostrado que el ejercicio es un medio excelente para regular las hormonas y lidiar con el estrés y la ansiedad. Además, la Biblia aconseja que tú y yo deberíamos “poner todas nuestras ansiedades en Dios, porque él se preocupa por nosotros”. Así que no permitas que el estrés y la ansiedad construyan una fortaleza en tu vida.

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